Pablo Larraín en la Berlinale: "Es más importante que la película sea vista en todo el mundo que volver con un premio"

Pablo Larraín
El chileno Pablo Larraín ha triunfado en la Berlinale este lunes con "El Club", un drama protagonizado por unos religiosos arrinconados en una residencia al borde del mar, desposeidos de sus parroquias y cargos por haber cometido pecados muy humanos. La crítica internacional la ha ya ensalzado como una de las favoritas al Oso de Oro, pero el autor de "No" y "Post Mortem" -en declaraciones exclusivas a NOTICINE.com- asegura que prefiere felicitarse de la buena acogida y sobre todo del interés de los compradores internacionales que harán que se cumpla su objetivo confeso más importante: que se vea en todo el mundo.

- ¿Qué es "El Club"?
Es una película que cuenta la historia de un grupo de sacerdotes que vive recluido en una casa. Son sacerdotes que por distintas razones la Iglesia decidió marginar y aislarlos. Por eso se llama "EL Club", dando a entender que esa casa es como un club. Trata sobre la impunidad y la reclusión, diría yo.

- Usted ha dicho varias veces que fue a un colegio católico. ¿Se la tenía guardada desde entonces? ¿Esta película es un desquite?

No... No, yo no hago cine para vengarme... No vivo con tanta rabia. Se trata de materiales humanos maravillosos, una oportunidad de contar una buen historia y entrar en una atmosfera y una sensiblidad a partir de temas que son importantes y sumamente universales. Hay algo que tiene que ver con una Iglesia que lleva cientos o miles de años intentando transformarse en el canon moral, que nos ha educado y nos ha dicho cómo se llega a la Santidad y al cielo, y cómo llegar a la vida eterna, la fe, en fín... Y ese canon moral, cuando queda en jaque por los miembros de la propia Iglesia, cuando los curas comenten abusos o crímenes, o lo que sea... deberían ser los primeros en ser humildes y pedir perdón, y darse cuenta de la iiportancia que tienen como referentes morales, pero en lugar de eso hacen justo lo contrario, lo niegan o lo esconden. Entonces, creo que esta es una película que en ese sentido puede ser interesante de ver y discutir.

- Aquí en Berlín la acogida ha sido estupenda. ¿Piensa que cuando llegue a los cines chilenos se enfrente a mayores controversias?
No tengo idea. Mi hermano y yo tenemos una productora y llevamos haciendo casi 20 películas en diez años. Yo ha dirigido cinco de ellas y el resto otros directores, pero mientras más películas hacemos, menos entendemos a la audiencia. Es un misterio, no se qué pasará en Chile...

- ¿Y cómo está viviendo este protagonismo acá, con decenas de medios pidiéndole entrevistas tras la proyección y los aplausos?
Es bonito, lo que pasa es que puntualmente esta película yo no se la mostré a nadie, sólo a los que la hicieron, muy pocos. Se la mandamos para acá, vinimos completamente ciegos, sin saber qué reacción iba a haber. La mostramos esta semana y ha tenido una muy potente recepción. Estamos muy contentos de que haya pasado, porque no teníamos ninguna expectativa. Así que todo está bien. Me parece bonito, muy emocionante. Estamos todo el equipo muy feliz, porque además permite esta presencia que tenga el interés de los distribuidores de todo el mundo, y la película se está vendiendo muy bien y la verán en muchos países. Eso es reconfortante. No hago películas para guardarlas en el closet, lo que quiero es que se vean.

- En su caso usted es realizador y productor, ¿como conviven en usted esas dos profesiones, esa dicotomía entre el creador y el empresario?
No se si es una dicotomía. Mi trabajo como cineasta afortunadamente también ha incluido la posibilidad de producir películas para otros, pero yo no intervengo artisticamente en esas pelis, lo que hago al contrario es tratar de que ese director encuentre el mejor lugar y haga la película que quiera hacer. Esa es nuestra voluntad y yo lo disfruto mucho porque aprendo de ellos, y nos conectamos. Somos un grupo de cineastas chilenos que trabaja bajo el mismo alero y se produce una energia colectiva que es muy bonita cuando pasa. Para mí no es una actividad empresarial, sino un ejercicio de cine. A veces estás en un lado de la cancha y a veces en la banca. Es distinto, pero son dos cosas muy bonitas.

- Sus tres films anteriores tienen que ver con la dictadura de Pinochet, y en este aunque el tema principal es otro, también hay ciertas referencias al pasado militar de su país. ¿Le quedan más historias por contar de ese período histórico o se liberará de él en sus próximos trabajos?
No lo se. Es muy dificil contestarte. Me falta la claridad para saber cuál es la que viene. Además, si lo supiera tampoco lo diría. No le cuento ni a mi madre la película que voy a hacer.

- Hace dos años ganó usted como productor de "Gloria" el Oso de Oro, ahora como director de "El Club" podría repetir. ¿Sueña con ello?

Sería bonito, pero no es la razón por la que estamos acá. Un premio es un premio, es importante y bonito, pero lo es aún más que llegue al festival, tenga buena recepción y se distribuya al mundo. Eso es lo que más me interesa y te dije antes, lo que quiero es que se vea.

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