La historia del "Chapo" Guzmán, en Netflix y quizás en los tribunales

por © Correcamara.com-NOTICINE.com
Marco de la O es Guzmán
"El Chapo", estrenada en Abril en Estados Unidos por Univision y la pasada semana en América Latina, a través de Netflix, busca repetir el éxito de la serie "Narcos", así como otras que han producido sus competidores, todas centradas en los capos y el mundo del narcotráfico en México y Latinoamérica. Mientras Kate del Castillo, que posee los derechos sobre la vida de quien fuera jefe del cartel de Sinaloa, sigue empeñada en hacer la película sobre Guzmán, su abogado mexicano, Juan Pablo Badillo, dijo que pretende una negociación “benéfica” con la plataforma y Univision, para evitar una demanda judicial por el uso no autorizada del nombre y la historia de su cliente, actualmente encarcelado en Estados Unidos.

“Se tiene que analizar con Netflix y ponerse de acuerdo, todas las cosas tienen que llevarse en buena forma”, sostuvo el letrado en declaraciones a EFE.

Previamente, otro de los representantes legales del "Chapo", José Refugio Rodríguez, había dicho que los responsables de la teleserie no tuvieron "ningún contacto para el tema de las regalías. Se va a ejercer alguna acción legal, estoy a la espera de instrucciones de Joaquín para poder iniciar algo, pero se va a hacer. Se va a hacer en Estados Unidos porque allá se defiende más el derecho a la intimidad que aquí en México y hay mayor protección a la vida privada de las personas".

Situada la trama desde los años ochenta hasta la actualidad, la serie narra la trayectoria de Joaquín "El Chapo" Guzmán, interpetado por el actor Marco de la O, desde que ocupa un puesto de matón al servicio del patriarca del hampa Miguel Ángel Félix Gallardo, hasta su última captura. En ese periodo, Guzmán Loera escala posiciones hasta convertirse en uno de los jefes del narco más poderosos y temidos, al frente del Cartel de Sinaloa. En ese itinerario, la serie de Netflix describe sus relaciones y antagonismo con otros capos como los hermanos Arellano Félix, el Güero Palma, Ismael Zambada, Amado Carrillo y otros. Capítulo a capítulo, la serie retoma diversos hechos de sangre y venganza que ocurrieron en la realidad, con guiones consistentes documentados en las crónicas periodísticas (con una necesaria cuota de ficción).

Asimismo, la serie plantea una subtrama de thriller político acerca de las relaciones del gobierno federal y de varias autoridades de alto nivel que establecieron con los jefes del hampa y que derivaron en sucesos como la muerte del cardenal Posadas Ocampo en Guadalajara. Igualmente, se asoma a la participación de Estados Unidos dentro de esta maraña de confuisión y crimen.

El reparto está conformado por actores sólidos, como Humberto Busto, quien interpreta a un ambicioso y oscuro político; Rodrigo Abed, como Amado Carrillo; Juan Carlos Oliva, como Heriberto “El Güero" Palma, socio del Chapo; Hernán Romo como Benjamín Avendaño; Rolf Petersen como Ramón Avendaño (hermanos Arellano); Dolores heredia como la periodista Gabriela Saavedra, y otros.

A pesar de su cuestionable enfoque desde el punto de vista ético, toda vez que el país sufre las profundas heridas del cáncer del narcotráfico, la serie de Netflix es dinámica y entretenida.

Esta moda televisiva sobre los traficantes de droga mexicanos y colombianos parece un regreso al cine mexicano de los 80, una época donde predominaron las películas de los hermanos Almada, Álvaro Zermeño y otros actores dedicadas a la apología de los capos de este millonario negocio ilegal, salpicado de sangre, corrupción y traiciones. No hay una diferencia notable en cuanto a la visión sobre estos criminales que han llegado a ser idolatrados popularmente e incluso a ser imitados, a los que se les ha dedicado corridos, canciones y otras expresiones de la cultura popular.

Entre "El Chapo" y películas como "Lamberto Quintero" (1987) de Mario Hernández (entre decenas de películas), no hay ninguna diferencia de fondo, es el mismo tratamiento condescendiente para estos criminales a los que se les favorece con un retrato de héroes, con problemas sentimentales y familiares que deben producir empatía entre el público. La gran diferencia es que "El Chapo" tiene mejor calidad técnica, un buen nivel de producción y una realización eficaz, producto del buen oficio de su director Juan Manuel Cravioto ("Mexican gangster, 2014), además de Ernesto Contreras ("Las oscuras primaveras", 2014), que colabora como director de segunda unidad.

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