Crítica: "Ayúdame a pasar la noche", familias disfuncionales

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"Ayúdame a pasar la noche"
Por Hugo Lara Chávez      

"Ayúdame a pasar la noche" (2017), primer largometraje de José Ramón Chávez, es uno de los estrenos mexicanos que compiten por el premio Mezcal dentro del Festival Internacional de Cine de Guadalajara. Se trata de una afortunada película producida por el Centro de Capacitación Cinematográfica (con el apoyo de Foprocine), como parte de su programa de óperas primas.

Con un guión de Claudia Saint-Luce ("Los insólitos peces gatos", 2013), el filme narra los atribulados sucesos de una familia a lo largo de un fin de semana. Rodrigo (Hernán Mendoza, "Después de Lucía") estalla contra su mujer Patricia (Elena de Haro, "Malos hábitos"), apostadora consuetudinaria  y dueña de un largo historial en las máquinas de los casino, capaz de perder en ellas el dinero de la coleguiatura de su hijo menor Carlos (Luis Amaya) y sabotear los planes de boda de su hijo mayor, Luis (Diego Calva, "Te prometo anarquía").  Colmado por todo ello, Rodrigo expulsa a Patricia del hogar y cambia la puerta para impedirle la entrada. Mientras tanto, cada miembro de la familia enfrenta esta crisis bajo sus muy particulares interpretaciones de las cosas.

"Ayúdame a pasar la noche" tiene el acierto de mezclar el drama familiar con el humor negro. El relato propone una situación desesperada al interior de esta familia disfuncional (toda una tradición en el cine mexicano), que lleva a los personaje a cometer errores y obrar erráticamente, lo que aisla a cada uno del resto de los demás. No obstante, existe cierta solidaridad entre el hijo mayor con su madre, a la que intenta ayudar.

Resulta un inicio prometedor para este joven director, que muestra solidez, sensibilidad e imaginación.

El director tiene el acierto de balancear lo trágico del asunto con toques de ironía que le ayudan a sostener el interés en el seguimiento que se hace a cada personaje. Así, el desarrollo dramático ocurre en cuatro canales paralelos (uno por cada miembro de la familia), que se van imbricando hasta el final. Dentro de esta estructura espiral de cuatro hélices aparecen algunos personajes secundarios, que sirven para redondear el momento emocional de los protagonistas. En general funcionan bien, salvo el personaje que interpreta Armando Espitia, un empleado de una hamburguesería que caprichosamente traba amistad con Rodrigo.

"Ayudame a pasar la noche" es un retrato sarcástico de ciertas familias clasemedieras, pero vistas con humanidad y afecto a través de la lente de su director. En ese sentido, tiene conexiones con otra buena película mexicana reciente también producida por el CCC, "Los Hámsters" (2014), de Gilberto González Penilla, que tuvo un paso fugaz por la cartelera pero que vale la pena buscar.

Ambientada en la Ciudad de México, "Ayúdame a pasar la noche" es un film bien dirigido, con un desempeño convincente de sus actores y un trabajo correcto en la fotografía, el arte y los demás departamentos.  Resulta un inicio prometedor para este joven director, que muestra solidez, sensibilidad e imaginación.

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