Crítica: "El fotógrafo de Mauthausen", el descubrimiento de Francesc Boix a través de Mario Casas

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Mario Casas, en "El fotógrafo de Mauthausen"
Por Héctor Ortega    

Existía un tabú patente en el cine español, sobre el hecho de llevar historias de aquellos españoles que murieron o sobrevivieron a los campos de concentración nazi. Quizás, algo propiciado por el desconocimiento general que hay en la sociedad en torno a los españoles que participaron de un modo u otro, en la II Guerra Mundial. Sin embargo, la directora española, Mar Targarona, conocida por su previa labor en la producción, ha querido llevar la historia basada en hechos reales de Francesc Boix a las pantallas, y mostrarnos aquel infierno que sufrieron.

"El fotógrafo de Mauthausen" (2018), como así se titula la película dirigida por Targarona, centra su historia en Francesc Boix, español que estuvo preso entre 1941 y 1945, y el único que fue capaz de testificar en los Juicios de Núremberg, una vez terminada la guerra. Él junto con sus compañeros en el campo de concentración de Mauthausen, logró salvar miles de negativos fotográficos que registraban la inhumanidad que allí se forjó y que sirvieron de prueba para condenar los crímenes cometidos. Es una de tantas historias que trasladar al cine, y a la vez tan necesaria para no olvidar.

Este film ha sido protagonizado por Mario Casas. El actor español ha bordado una interpretación que refleja la dureza de aquellos años, la astucia frente a los nazis para eludir su control y guardar todos aquellos negativos, pero sobre todo, el talento de ser capaz en cada plano de manifestar la esencia de su personaje. Además, brillan enormemente durante las dos horas de duración de la película, los actores Luka Peros, Richard van Weyden o el virtuoso, Alain Hernández. Alain ya había trabajado anteriormente con Mario Casas en la película "Palmeras en la nieve", y por ello, apreciamos la compenetración que hay entre ambos durante toda la historia.

Las interpretaciones del reparto de actores del largometraje de Targarona, se sustentan muy bien gracias a que el guión escrito por Roger Danès y Alfred Pérez Fargas es mágnífico. También, la labor del director de fotografía, Aitor Mantxola, y del equipo de diseño de producción que logran de manera sobresaliente una ambientación trascendental. Un trabajo que se percibimos durante todo el film. Aunque tiene elementos formales destacados, lo cierto es que no podemos catalogar esta película dentro de las mejores que se han hecho dentro del subgénero.

Esto se debe a que el largometraje no logra adentrarse en el horror más profundo que se vivió en aquel campo de concentración y en tantos otros. Tampoco llegamos a ver cómo los personajes llevan a cabo un proceso arduo y difícil de supervivencia, simplemente se limitan a mantenerse lo más callados posibles, viendo sus días pasar y todo queda en la sucesión de escenas que logran trasladarnos a aquella época, gracias a la propia ambientación. No logra conllevarnos como sí lo hacen otras películas basadas en las historias ocurridas en el Holocausto, como es el caso de "El pianista" de Roman Polanski o "La lista de Schindler" de Steven Spielberg, entre tantas otras.

Pero, si algo ha conseguido Mar Targarona es que conozcamos la historia de Francesc Boix de una forma natural y sencilla, ofreciéndonos el mensaje de que siempre debemos recordar en nuestra memoria aquellos hechos históricos, y conocer una perspectiva diferente sobre los campos de concentración nazis. Probablemente, sea lo más destacable  que ha sabido proyectar Targarona de manera más óptima en esta historia, la cual debía extender al séptimo arte.

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