Cine sin medida en la Seminci

por © J.A. (Valladolid)-NOTICINE.com
'Flammen og Citronen'
'Flammen og Citronen'
En el trío de cintas concursantes por la Espiga de Oro este lunes, que coincidió en una excesiva duración aunque con matices importantes, ha destacado la coproducción nórdica "Flammen og Citronen", uno de los títulos más interesantes vistos hasta ahora en esta Semana Internacional de Cine de Valladolid.

"Flammen og Citronen" (Llama y Limón) toma su título de los "alias" de dos héroes señeros de la resistencia danesa durante la ocupación nazi del país. Se trata de dos hombres sin miedo... al menos a sus enemigos, porque en su fuero interno abundan los traumas, las contradicciones y la mala conciencia. Sin embargo, son fríos cuando se trata de vaciar sus cargadores contra los colaboracionistas daneses o algunos selectos invasores.

La lucha resistente, pistola en mano, -como dice "Flammen" no por la victoria, sino por la eliminación física, uno a uno, de los enemigos internos y externos- no está exenta de "errores" o manipulaciones por parte de algún mando de la resistencia que exige fe ciega y obediencia sin matices, ni tampoco se sustrae a las traiciones en sus propias filas.

La cinta -coproducida por Dinamarca y Alemania- está dirigida por Ole Christian Madsen, y muy bien ambientada en los estudios Barrandov de Praga, con un reparto excelente de actores de ambos países y un guión muy cuidado, que desmitifica a dos iconos antinazis brindándoles paradojicamente grandeza en sus más humanas facetas. Historias poderosas como la de "Flammen og Citronen" dan sentido a los "europudings", y demuestran que en el Viejo Continente puede haber un cine de calidad y a la vez comercial, riguroso sin ser ombliguista ni pretencioso.

Quizás sea discutible en la coproducción germano-danesa una excesiva duración -dos horas diez minutos- que pudiera haberse evitado sin afectar a los matices y vericuetos dramáticos del film. Pero, mucho nos tememos que se trata de un pecado bastante frecuente en los títulos seleccionados este año (lo vimos el pasado fin de semana al menos con otra cinta alemana de Doris Dörrie o con la hispano-franco-germana "La mujer del anarquista"), esta incontinencia de metraje.

Y si a "Flammen og Citronen" le sobran tal vez quince minutos, al menos media hora podría haberse ahorrado Abel García Roure en "Una cierta verdad", documental español sobre un centro que trata la esquizofrenia y algunos de sus inquilinos, sin duda interesante, pero con 136 minutos a sus espaldas, excesivo. Discusión aparte es si resulta correcto poner a competir obras de ficción con otras documentales. Esta polémica, que parece decantarse a favor por parte de los organizadores de bastantes festivales (otros como quien suscribe no lo considera tan positivo ni para unos ni para otros) imaginamos que tiene cuerda para rato.

Finalmente, volvemos al cine escandinavo con "Kolme viisasta miesta" (Los Reyes Magos), de Mika Kaurismaki, un melodrama sobre tres amigos de mediana edad que se reencuentran en plenas fiestas navideñas con situaciones vitales poco felices y problemas de todo tipo. También aquí, por mucho que la cinta dure "sólo" 95 minutos, hay más película que rollo que contar, y el resultado roza el aburrimiento o el desinterés.