Carlos Marques-Marcet pisa "Tierra firme" en Sevilla

por © Elio Castro (Sevilla)-NOTICINE.com
Carlos Marques-Marcet
Después del éxito que obtuvo con "10.000 Km", por la que ganó un Goya como mejor director novel; la Biznaga de Oro del Festival de Málaga y cinco Premios Gaudí del cine catalán, Carlos Marques-Marcet sentía algo de vértigo al enfrentarse a su segundo largometraje, que se estrenó este pasado fin de semana en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. "Al final resultó algo muy sencillo y orgánico. Además, tanto Natalia Tena, David Verdaguer como yo teníamos muchas ganas de trabajar juntos y nos lanzamos a ello. Era como tener una familia en el set", explica.
    
El director catalán tenía esbozados varios guiones, pero al final se decantó por desarrollar "Tierra firme", la historia de una pareja de lesbianas que decide tener un hijo, un film que ha inaugurado la presente edición del Festival de cine europeo de Sevilla. "El querer tener o no tener hijos es un tema que me interesaba y que necesitaba explorar", explica Carlos Marques-Marcet. "Lo que he intentado es no intelectualizarlo sino buscar un equilibrio entre la ligereza y la seriedad. El gran reto era evitar que lo que tú quieres hacer no te deje ver lo que la película te va pidiendo", razona.
    
El realizador rodó el film en Londres y en orden cronológico. El escenario principal es un barco en el que vive la pareja protagonista interpretada por Natalia Tena y Oona Chaplin, una vivienda flotante que no está anclada en un lugar fijo, sino que se va desplazando por el río cada cierto tiempo. "Me gustaba retratar ese espacio del Londres postindustrial que se ve en el film y esa eventualidad en la que están instaladas las protagonistas. Sin embargo, encontrar el barco fue fácil porque es el lugar en el que realmente vive Natalia Tena", afirma el director.
    
El cineasta no trabaja nunca con un guion completamente cerrado. Los ensayos y la relación que mantienen los actores entre sí abren la puerta a nuevas posibilidades que no están escritas. "En el interior del barco, por ejemplo, nos encontramos con un piano y lo aprovechamos para rodar dos escenas con canciones. Me gusta trabajar así. Una extraña mezcla entre filmar a gente, cambiar narrativas, pero a la vez intentado ser clásico", explica.
    
"Rodar con Carlos es fantástico", afirma el actor David Verdaguer. "Te hace estudiar mucho el guion, pero luego te dice: ‘Improvisa’. De lo bueno hace virtud. El poco conocimiento que tengo de inglés se aprovechó, por ejemplo, para mi personaje, el amigo de esta pareja que se convertirá en el donante de semen que necesitan para realizar sus planes".
    
Si en "10.000 Km" el tema era la complicada relación que mantienen unos novios que viven separados por el océano, él reside en Barcelona y ella trabaja en Los Ángeles, en "Tierra Firme" la idea central es el paso definitivo a la edad adulta de unos personajes instalados despreocupadamente en una perpetua adolescencia. "Ahora estoy rodando una nueva película y las tres formarán una especie de trilogía un tanto involuntaria sobre mi generación", reconoce Carlos Marques-Marcet. "No creo que esté toda la vida haciendo este tipo de películas. Lo que más me gusta de este oficio es la curiosidad. Cada día descubres cosas nuevas e imagino que ese impulso me llevará hacia otros lados. Pero ¿quién sabe? No planifico", concluye este realizador que, con su segundo largometraje, parece instalarse definitivamente en la tierra firme de la cinematografía española.

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