Natalia Cabral, codirectora de "Miriam miente": "Se amplía la diversidad en el cine dominicano"

por © Jon Apaolaza (Huelva)-NOTICINE.com
Natalia Cabral
En la recta final del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, se ha proyectado este miércoles la cinta dominicana, coproducida por España, "Miriam miente", que concursa por el Colón de Oro tras pasar por los certamenes de Karlovy Vary o Guadalajara. Natalia Cabral, coguionista y correalizadora junto a su pareja, Oriol Estrada, contó a NOTICINE.com que el cine dominicano es cada vez más diverso.

- Defíname "Miriam miente"...
La película se acerca a los momentos previos de la preparación de la fiesta de 15 años de una niña, que se llama Miriam, la cual conoce a un chico por internet y se enamora sin antes verse, y cuando se ven se da cuenta que es un chico de una clase social inferior a ella y de raza negra, pero ella ya lo ha invitado a su fiesta y lo están esperando su madre, su familia, sus amigos… pensando que es otra persona, un niño blanco, un niño de una clase social alta… Entonces ella se ve en el conflicto entre llevarlo a la fiesta y enfrentar a todo el mundo o olvidarse de sus sentimientos.

- Hablar de su película como un film solo sobre el racismo sería muy parcial, porque también hay una cuestión económica, de clase social y poder económico. ¿Qué pesa más?
Creo que pesa mucho más el tema de las clases sociales, porque no es lo mismo un negro pobre que un negro rico, ¿no? Y creo que en la película eso se ve también. Si en República Dominicana no hubiera esa diferencia de clases sociales no existirían estos conflictos tan fuertes, si hubiera más clase media y no tanta humilde. Pero el gran conflicto está porque hay una mayoría negra y mulata de escasos recursos, y una minoría blanca que tiene todos los derechos, que son más bien privilegios y de eso trata la película. Hay que ir entendiendo lo qué le pasa a Miriam, al principio uno no sabe, es un poco misterioso pero la película va desvelando poco a poco a través de la trama por qué es tan difícil para ella algo que parece más sencillo.

- Tengo entendido que usted misma tuvo en su adolescencia una experiencia similar a la de Miriam...
Sí, yo conocí a un chico por internet y me enamoré de él, no nos pasábamos fotos porque pensábamos que eso era más de gente superficial, éramos distintos a todos los demás pero luego cuando nos citamos y yo lo vi a lo lejos y me di cuenta de que no era la persona que yo me esperaba, porque uno se hace una construcción en la cabeza, ¿no? Me di la media vuelta y no volví a hablar con él, fue algo que en ese momento no medité. Luego, unos años después, cuando estaba en la escuela de cine de Cuba desarrollando proyectos y hablando de por qué quería hacer cine y tratar ciertos temas, recordé esta anécdota y para mí fue muy fuerte, porque yo recordaba ser una adolescente de izquierdas y una "buena persona", entre comillas, y ahí fue cuando comencé a reflexionar sobre mi clase social, mi sociedad y mi país, y por qué eso me paso.  Yo le comenté esta anécdota a mi compañero, al codirector Oriol Estrada, y a él le pareció una anécdota potente e interesante para desarrollarla en una película, y así fue como comenzamos a escribir juntos la historia.

- ¿Hasta qué punto hacemos las cosas no por nuestras propias ideas, sino por el ambiente, como le pasa al personaje de la película?
Sí, es típico de todos, porque siempre queremos ser aceptados y aplaudidos por nuestro círculo social, sí que es algo que se dice mucho que es de adolescentes, pero yo quiero que me quieran y yo no quiero que me rechacen, y soy ya una mujer adulta, entonces creo que quizás en la adolescencia uno empieza a preocuparse por todo eso y que en la película Miriam empieza a abrir este viaje un poco hacia la adultez. En la película ella crece un poco y algo pierde, al final cuando yo la vi por primera vez lo sentí, que algo se pierde al crecer. Un poco de originalidad, un poco de inocencia… Yo creo que para poder estar en sociedad tenemos que perder un poco de quiénes somos y eso es lo triste, los niños dicen lo que piensan. Cuando estábamos preparando la película era muy distinto el trabajo con los adultos que con los adolescentes, con los adolescentes no profesionales era muy natural y nos contaban lo que pensaban y sentían y luego con los actores profesionales, ya se medía un poco más. Yo creo que se pierde un poco eso, esa frescura por poder expresar lo que uno piensa y siente.

- El cine dominicano, que ha tenido grandes éxitos en el género de la comedia costumbrista, está ahora mismo empezando a reflexionar sobre realidades de la propia sociedad menos alegres. ¿Lo ve así?
Sí, en los últimos años muchos de mis compañeros que han estudiado cine como yo en Cuba, en Argentina, en EEUU o en Europa, están regresando a la República Dominicana y están encontrado oportunidades para poder financiar sus películas. Están contando historias, haciendo documentales, cine experimental, películas sociales, dramas… Hace unos años solo se hacían películas de comedia para toda la familia y poco a poco vemos como se va haciendo más amplía la ventana de diferentes géneros y temáticas y eso es muy interesante, y nos alegra que haya esa diversidad.

- ¿Cuáles son sus expectativas aquí en Huelva con la película?
Bueno, yo estoy muy contenta de estar en Huelva, porque es la primera vez que estoy en Andalucía, que es una región de España muy querida por Latinoamérica y muchas personas. Todo el mundo me ha hablado maravillas de esta región y yo tenía muchas ganas de venir, y bueno, en el festival pues como en todos los festivales, tener un contacto con el público y escucharlos, ver lo que les interesa de la película, qué ven ellos que tú no ves de tanto mirar tu propia película. Eso es lo que mas nos gusta, poder hablar con la gente y ver qué sintieron y qué pensaron.

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