El cine español debuta desigualmente en la Seminci, con "Que nadie duerma" y "Sobre todo de noche"

por © Jon Apaolaza (Valladolid)-NOTICINE.com
Las actrices y director de "Que nadie duerma" (Seminci)
Las actrices y director de "Que nadie duerma" (Seminci)
La 68 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) dio este domingo la bienvenida al cine español, muy presente este año en su competencia, con los dos primeros títulos, "Que nadie duerma", de Antonio Méndez Esparza, y "Sobre todo de noche", de Víctor Iriarte, que coinciden en ser obras de cineastas que previamente han ejercido buena parte de su trabajo en el campo del documental. Entre ambas destaca definitivamente la primera, en la que brilla una Malena Alterio quizás en su mejor papel.

"Que nadie duerma" nos introduce en la vida de Lucía, una programadora informática que, después de perder su empleo, decide emprender un giro inesperado y audaz: convertirse en taxista. Este cambio drástico la sumerge en un mundo de encuentros con personajes singulares, algunos de los cuales no dudarán en aprovecharse de ella. La trama se basa en la novela homónima de Juan José Millás y se despliega ante el espectador como un intrincado puzzle en el que nada es lo que parece.

"Teníamos que eliminar una parte de la novela y crear otra muy distinta", explicó en rueda de prensa Méndez Esparza, director de la película, sobre la transición entre libro y film. Roquet, coguionista, se unió a la afirmación para incidir en la dificultad de trasladar a imágenes el mundo interior de Lucía, amante de la ropa tradicional china y por intercesión de su atractivo vecino, de la ópera.

Malena Alterio da vida a esta mujer que se refugia en sus propias ficciones en un papel que marca un punto de inflexión en su carrera y que Roquet ha descrito como "una versión femenina de los protagonistas de 'Joker' y 'Taxi Driver'". Ella es lo mejor de la película, que le da la oportunidad de asumir una muy amplia gama de actitudes y expresiones, siempre con sorprendente naturalidad. Esperamos que tanto este jurado de la Seminci como en unos meses los académicos de los Goya se acuerden de ella.

"A Lucía la fui construyendo a medida que hacíamos la película", explicó Alterio, quien agradeció a Méndez-Esparza el "regalo" de pensar en ella para el personaje y su forma de rodar, en la que son habituales la improvisación y el azar durante la grabación.

"A la hora de crear, estamos demasiado acotados, conducidos, con ideas predeterminadas", planteó la actriz, una inercia que ha contrapuesto al trabajo colectivo y diario de la película, en la que el guion era casi una "guía".

Aitana Sánchez-Gijón se ha pronunciado en parecidos términos y ha definido su trabajo en la película como "un juego muy feliz" y "un laboratorio" en el que, de todo lo rodado, no sabía qué iba a quedar.



Un thriller demasiado "autoral"

Víctor Iriarte, un programador y docente que ha dado el salto a la dirección, presentó su opera prima, "Sobre todo de noche", también en la carrera por la Espiga de Oro. Familiarizado con el mundo del documental, no ha tenido la misma habilidad de Méndez Esparza para incursionar en la ficción. Con un elenco de lujo liderado por dos talentos muy asentados, Lola Dueñas y Ana Torrent, desaprovechadas, Iriarte teje una narrativa pausada y epistolar entre dos madres y un hijo, enmarcada en el oscuro trasfondo de los robos de bebés en España, pero en la que él está demasiado presente.

Las actrices principales, Lola Dueñas y Ana Torrent, compartieron sus experiencias en la película, enfatizando la importancia de abordar un tema tan delicado como el robo de bebés en España. La cinta se convierte en un bálsamo para las víctimas, brindando apoyo y visibilidad a una realidad que, a pesar de su gravedad, ha permanecido oculta durante décadas.

"Me planteé hacer una película muy libre con herramientas que, por distintas razones, se han dejado de utilizar", señaló Iriarte en referencia a la estructura capitular, la voz en off o la superposición de textos con las que se estructura un film disperso sobre un capítulo oscuro de la historia de España.

"Uno, como cineasta, escritor o programador, tiene sus propias obsesiones: las manos, las profesiones relacionadas con las manos, estenotipia, el baile de Egoz, la piscina, rodar en mar abierto, las películas de trenes y Ozu, películas de atracos, de robos, una sombra de una mano a lo Murnau en 'Nosferatu' o ese piano fantasma que para mí se había convertido en una obsesión y que simboliza el sentir de esos personajes", recalcó antes de asegurar que él procede de una formación relacionada con "lo creativo, con el texto y las digresiones en torno a él", por lo cual ante este proyecto le ha dado muchas vueltas tanto a la estructura como a la arquitectura del relato. Tantas que por el camino se olvida de que lo importante siempre debe ser la historia, no la forma de plasmarla.

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