Entrevista en Berlín con Santiago Lozano: "Persisten formas de subsistir en medio de la esclavitud"

por © Jon Apaolaza (Berlín)-NOTICINE.com
Santiago Lozano
Santiago Lozano
"Yo vi tres luces negras", segundo largo de ficción del caleño Santiago Lozano, forma parte de la selección de Panorama, el apartado más nutrido de la Berlinale. Filmado en el Valle del Cauca y la zona de Buenaventura, en el Pacífico, este drama crepuscular bebe de las tradiciones y misticismos de la zona, que se mezclan con la violencia de los grupos armados a finales del pasado siglo. NOTICINE.com habló con Lozano en exclusiva sobre el debut mundial de su film.

- ¿Cuál fue el origen de esta historia?
Bueno, hace unos años estaba trabajando en esta región del Pacífico colombiano específicamente en un río llamado San Juan, estaba haciendo un trabajo para el Ministerio de Cultura a propósito de que los rituales mortuorios y los cantos de los alabados habían sido declarados patrimonio inmaterial de la nación. Entonces ahí tuve la oportunidad de entrevistarme y hablar con muchos de los sabios que son hombres y mujeres, adultos que poseen este conocimiento alrededor de los rituales mortuorios y de los cantos, y entre muchas de las historias que me narraron, uno de estos hombres me narró la historia de su maestro, quien le había enseñado todos los rituales y a quien lo habían visitado las ánimas del purgatorio para anunciarle su muerte y que su muerte debía ser en la selva, que él no podía morir en su casa ni en el pueblo sino que debía encontrar el lugar en la selva. Y él me contaba que este hombre se fue del pueblo.

- ¿Y cómo se fueron a encontrar todas las ánimas?
Ellos en sueños, hay una parte que a mí me gusta mucho de la tradición y que se dejaban elementos ocultos que no va con la racionalidad, pero lo que sí me contó este hombre es que su maestro en un sueño le indicó dónde estaba el cuerpo y él fue con otras personas a buscarlo a la selva en ese lugar y lo encontraron. Justo en ese momento también ese río estaba en un gran conflicto entre diferentes grupos armados que se estaban peleando el territorio y ahí fue donde pensé como en una historia trágica digamos de alguna manera en la que un hombre tiene que ir en busca de su destino, pero hay un obstáculo que es la violencia misma del territorio porque él entiende que si él muere de una manera violenta va a quedar deambulando como las ánimas del purgatorio y no va a poder descansar en paz. Digamos que fue la unión de esas dos experiencias, la historia y la experiencia de estar en el río lo que me generó como el click para empezar a escribir la historia.

- ¿Qué fue lo más complicado de poner en marcha del proyecto?
Yo creo que desde el punto de vista creativo, encontrar un lugar que reuniera todos los elementos que componen la historia porque desde la escritura yo escribí basado en muchos lugares del Pacífico, en muchos ríos, en muchos sitios que había visitado y en muchas historias que había escuchado también en el Pacífico como que recogía muchos elementos porque la historia no le pertenece a un lugar particular. Entonces luego cuando nos lanzamos a hacer la película, encontrar un lugar ya locativo en términos de lo cinematográfico que nos permitiera construir esa diversidad de lugares que plantea la historia y el viaje de la historia. Y ya desde el punto de vista un poco más de producción es una película desarrollada en medio de la pandemia y todo lo que trajo en términos de disminución de recursos, de escenarios donde pudiéramos encontrar los recursos, pero afortunadamente hace dos años empezamos a encontrar la sinergia entre esta coproducción alemana, francesa, mexicana y colombiana que lo hizo posible.



- El personaje principal es afrodescendiente. ¿Hasta qué punto ese misticismo de la historia tiene que ver con lo africano o tiene más que ver con lo puramente indígena colombiano?
No, tiene que ver con un sincretismo que une justo lo africano incluso con lo católico occidental y con lo indígena. Es la mezcla de todos esos elementos, pero corresponde mucho también a una tradición de resistencia y libertad de la diáspora africana porque justo ese sincretismo se da dentro de la diáspora africana y en la cultura afrodescendiente. En Latinoamérica como una suerte también de formas de subsistir en medio de la esclavitud y eso persiste hasta ahora, esa tradición persiste hasta ahora como a través de los rituales, como a través de la tradición cultural, artística, desde las expresiones se convierten también en formas de habitar el territorio y resistir en el territorio.

- ¿Cómo ha sido la acogida de la película aquí en el Berlinale?
Tuvimos una sesión de "preguntas y respuestas" tras la proyección, muy interesante, donde creo que el público conectó con los elementos esenciales de la película. Luego tuve muchas conversaciones con personas familiarizadas con estos elementos y sobre todo ha sido muy interesante como que el diálogo no gira alrededor de un asunto racional de entender cómo es el conflicto, cuáles son los actores, de explicarlo sino más bien de los elementos constitutivos de habitar un territorio en conflicto y eso me ha gustado bastante.

- ¿Cómo ve el cine colombiano ahora mismo? Todo el trabajo que se está haciendo en consecuencia de las leyes de cine y de apoyo a los rodajes, que han propiciado que varias plataformas estén trabajando de manera continua en el país ¿Está beneficiando al propio cine colombiano?
Sí, porque se ha generado ya como el concepto de industria digamos que ya no tenemos solo películas colombianas, sino que nos permite tener un escenario de industria cinematográfica que es fundamental y que le aporta muchísimo también a las películas colombianas, en la medida en la que hay unos escenarios de profesionalización que permiten que estas películas lleguen de una manera mucho más fuerte como proyecto y nos permite estas alianzas con otros países en escenarios de coproducción. Tenemos escenarios, o sea, yo lo veo mucho desde mi lugar como docente porque yo soy profesor de un programa de cine en la Universidad Autónoma de Occidente, en Cali y claro, uno tiene esa preocupación de la formación profesional para un campo donde exista realmente un campo de acción y creo que eso ha sido fundamental en los últimos años y pues lo que esperamos es que siga aumentando precisamente en ese sentido.

- ¿Tiene algún otro nuevo proyecto?
Sí, ahorita estoy trabajando en un nuevo guion que espero estar desarrollando durante este año. Tengo como unos tópicos como muy anclados en mi trabajo seguir trabajando en esta relación de los padres e hijo,s pero en esta ocasión gira más en el momento de la senectud es un hombre que está viviendo y afrontando esa vejez. La proximidad de la muerte, sí pero justo en el momento en el que el cuerpo parece querer abandonarlo.

- ¿Y de dónde piensa que le viene esa atracción psicológica por la muerte?
Una amiga una vez me preguntó: "¿Cuántas muertes has tenido?", y creo que a través del cine me interesa muchísimo tratar de responder preguntas alrededor de los momentos de tránsito del ser humano. Me gustan mucho esos momentos que tienen que ver con la indefinición entonces, por ejemplo, en el caso de "Yo vi tres luces negras" es un hombre que está atravesando el limbo, y en este nuevo proyecto estoy trabajando cómo es atravesar esa suerte de limbo también en la que el cuerpo empieza a deteriorarse de una manera y, sobre todo, como los seres humanos ahí en ese proceso de limbo y de transformación tienen un escenario de reflexión sobre la vida.

- ¿Y a qué conclusiones ha llegado usted sobre la vida?
Que es imposible llegar a una conclusión, que es un habitar en el presente es un habitar en el presente, creo que voy más en ese camino.

Transcripción: Candela Rabadán

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