Greenaway desvirga a Eisenstein por la puerta de atrás en la Berlinale

por © Carolina G.Guerrero (Berlín)-NOTICINE.com
Greenaway, con sus dos principales actores (Ana Sanmartín)


Aunque tal vez fue la cinta rumana de Radu Jude "Aferim" la que brindó el mejor cine de la jornada en esta Berlinale 2015 que se encamina a su recta final, la película que más atención despertó este miércoles fue la coproducción entre Holanda y México, dirigida por el pintor y cineasta britanico Peter Greenaway "Eisenstein en Guanajuato", un espectáculo visual poco apto para miradas conservadoras sobre la influencia de México en el trabajo y la vida del maestro del primer cine sovietico Sergei M.Eisenstein, que -según el autor de "El vientre del arquitecto"- tuvo mucho de despertar erótico, ya que fue desvirgado homosexualmente. El día se completó con un poco relevante musical chino coproducido por Hollywood, "Yi bu zhi yao", de Jiang Wen.

Con Elmer Bäck como protagonista, la nueva cinta de Peter Greenaway, que ha sido aplaudida por los presentes en su pase de prensa, seguramente tendrá sus adeptos y sus detractores, como suele ocurrir con la obra del pintor metido a cineasta, que siempre presta más atención al envoltorio que a la coherencia del contenido. Es notable la influencia estética y plástica que su director recrea en este film, experimentando con tomas fantásticas, colores explosivos y escenarios que giran en torno a los protagonistas, creando un universo original y atractivo, que subyuga y atrapa.

En el año 1931 el director soviético Sergei M.Eisenstein, que ya había logrado sus primeros sucesos con "Acorazado Potemkin" y "Octubre", viaja a México para rodar lo que iba a ser un film sobre aquella otra Revolucion, "Viva México", y esta estancia fue crucial en su vida y en su posterior filmografía, aunque nunca llegará a completar el proyecto en sí que le llevó tan lejos.

El cineasta desembarcará de forma déspota y descarada en Guanajuato, haciendo gala de sus excentricidades, pero será el quien se sorprenda con todo lo que va a ocurrir a partir de  ese momento en su vida. Una sexualidad al parecer inexplorada hasta la fecha en la vida del artista ruso, despertará gracias a la iniciación de su asistente personal en este viaje, El señor Palomino, interpretado por Luis Alberti, quien se encargará de adentrar a Sergei en las artes amatorias, tanto por vía anal como sentimentalmente.

La película esta plagada de juegos visuales sorprendentes, de diálogos inteligentes, y hará participe al espectador de las inquietudes existenciales de su protagonista. La magia y exotismo de la tierra azteca se muestran en la pantalla de forma magistral, y la historia engancha y ademas introduce absolutamente en este mundo casi onírico al espectador.

Convincentes interpretaciones acompañan este peculiar trabajo (que no es descartable que merezca recompensa en el palmarés). Sus actores se dejan la piel -nunca mejor dicho, ya que la cubren mas bien poco en muchas de las secuencias, en donde la desnudez sin tapujos ni morbo, contribuye a la frescura y pureza de muchas de sus escenas-, pero en las que también de forma maestra se introduce algún toque de humor. En consecuencia estamos ante una buena película que seguro va a dar mucho que hablar.

Con todo esto la primera cinta a concurso de este miércoles no tan frio quedó algo desplazada, la rodada en blanco y negro de producción rumana "Aferim", que transcurre en ese país del Este de Europa en el año 1835. Se trata de una "road movie" a caballo, que nos narra como en un cuento las vicisitudes con final moral de un policia y su hijo, que van a la busca y captura de un gitano para castigarlo de un crimen que supuestamente ha cometido.

La orden será dada por el terrateniente, que no contará toda la verdad sobre la culpabilidad del desarrapado. Constantine y su hijo recorrerán los caminos de Wallachia en busca del pobre hombre,y en esa búsqueda correrán alguna que otra aventura.

La cinta esta rodada de forma sencilla y casi rudimentaria,y su protagonista lleva el peso interpretativo de la misma. Un final sorprendente el de este film dirigido por Radu Jude, que en sus momentos iniciales contara con secuencias divertidas y ocurrentes.

Finalmente, el chino Jiang Wen, muy inspirado por el barroquismo de un Baz Luhrmann, emplea dos innecesarias horas en contar un musical con cierta intriga de cine negro en "Yi bu zhi yao", segunda entrega sobre una trilogía con las balas y los años 20 del pasado siglo como elemento común, que inició el actor y director con "Rang zi dan fei" hace cinco años. Si ya es difícil de digerir el cine del australiano, imagínenlo con estrellas de Hollywood sustituídas por figuras chinas no tan populares en estos lares...

Los primeros comentarios que nos llegan del primer pase, en la noche de este miércoles, de "50 sombras de Grey", fuera de concurso en la Berlinale, son de que no es tan mala cómo se preveía, por mucho que sus femeninas autoras se hayan esforzado en mejorar la simple obra original, mientras de paso suavizaban su sado-maso carga erótica por requerimientos del estudio. Mañana más...

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