Las experimentaciones de Laurie Anderson y Jerzy Skolimowski animan la recta final de la Mostra de Venecia

por © E.E. (Venecia)-NOTICINE.com
Laurie Anderson


En un festival que se reivindica como "de autor" no pueden faltar los experimentos. Alguno tan arriesgado como el del veterano cineasta polaco Jerzy Skolimowski, cuyo caótico thriller "11 minut" incide en el poder del tiempo y su escasez, a través de las historias próximas de una decena de personajes bastante peculiares en una urbe moderna constantemente vigilada, por su parte, la estadounidense Laurie Anderson, compañera de vida de Lou Reed ofrece, un documental evocador sobre la vida y la muerte, y de paso se retrata a sí misma y a su perra, en "Heart of a Dog". Este miércoles, pues, ha sido un dia de propuestas alejadas de convencionalismos, para lo bueno y lo malo.

Hay que agradecerle a Skolimowski que a los 77 años siga con ganas de probar nuevas recetas. Su experimentación en "11 minut" es -como el título indica- con el tiempo, para juntar las experiencias de una decena de personajes en un mundo urbano contemporáneo bastante esquizofrenico. Van desde un expresidiario pederasta al marido celoso de una actriz, pasando por limpiadores de cristales, un director de Hollywood, un dealer...

El veterano cineasta, premiado por su anterior "Essential Killing", donde ya usó las ágiles armas de la edición del thriller, ha sorprendido por su estilo visual y sonoro, agresivo y propio de un film de suspense protagonizado por Tom Cruise, con un montaje febril que sin embargo desdeña conceptos como la coherencia y una correcta construcción dramática. Porque edificar y coronar las historias de sus personajes no parece haber estado entre sus prioridades. El resultado final, si era el objetivo, es un brillante caos que se evapora rápidamente, porque la forma no compensa la ausencia de fondo. Pretender que cada espectador capte de la misma manera su visión de esta sociedad descontrolada y al borde del abismo es un atrevimiento. A muchos les parecerá demasiado ruido para muy pocas nueces.

A la estética, que es un ingrediente fundamental de su obra, la siempre experimental Laurie Anderson añade con "Heart of a Dog" unas gotas de poesía y otras de filosofía, en su documental de creación, que a modo de un diario íntimo recoge diversos elementos, la entrañable figura de su perra Lolabelle, el poder evocador de la memoria, la musica, las dificultades para expresarse y la convivencia con la idea de la muerte.

Porque parece que uno de los motores de Anderson a la hora de volver a hacer una obra de estilo más o menos cinematográfico (al menos en cuanto a metraje) parece haber sido la reciente desaparición de su compañero de vida, Lou Reed, cuyo espíritu impregna momentos de este documental de sensaciones, que esquiva la idea de contar para sugerir, inspirar, evocar, en busca de la complicidad con un espectador que huye de una narrativa al uso. Eso sí, los que cambian de acera al aproximarse a una filmoteca, mejor que se abstengan... salvo que les encanten los perros.

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