Crítica: "Piratas del Caribe: La venganza de Salazar", Javier Bardem desde el otro mundo

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Javier Bardem busca venganza
Por Edurne Sarriegui     

Los piratas, esos personajes malvados, sanguinarios y grandes aficionados al ron, tienen la pátina romántica con la que el mar adorna a los que se aventuran en sus aguas procelosas. Eso, Disney lo tiene muy claro. Cuando inauguraron la atracción "Piratas del Caribe" en su parque temático de California allá por los años sesenta, fue tal el éxito que se abrió también durante los años subsiguientes en sus distintos parques. Y como una gran empresa exitosa no debe ignorar lo que puede ser un gran negocio, en el año 2003 inició la saga de películas "Piratas del Caribe" con el Capitán Sparrow a la cabeza, un pirata iconoclasta y gamberro que volvió a poner de moda "las de piratas".

"Piratas del Caribe: La venganza de Salazar/ Pirates of the Caribbean: Dead Men D’ont Tell Tales" (2017) es la quinta entrega de esta saga que siempre ha sido bien recibida por el público más allá de las críticas no siempre favorables. Codirigida por los noruegos Joachim Ronning y Espen Sandberg y escrita por Jeff Nathanson, este último capítulo recupera elementos clásicos de los cuentos de piratas: tesoros escondidos, planos indescifrables, barcos fantasmas y rivalidades de larga data.

El inicio de la película encuentra a Jack Sparrow (Johnny Deep) en uno de sus momentos más bajos: sin barco, abandonado por su tripulación y dispuesto a cambiar su brújula mágica por una botella de ron. En esta ocasión, su antagonista es el Capitán Salazar, un cazador de piratas enviado por el rey de España para intentar detener a los forajidos del mar que asolaban el nuevo mundo durante el siglo XVII. Justamente la interpretación de este personaje por parte del español Javier Bardem es la causa de la diferencia del título del film para los diferentes mercados. Para el latino, toma la venganza de Salazar como eje de la historia. Víctima de una maldición a causa de Sparrow, este marino fantasmal tiene por norte deshacer la maldición y acabar con Sparrow. Otros dos nuevos personajes aparecen para dar cuerpo al argumento. Por un lado Henry Turner (Brenton Thwaites), hijo de Will Turner, busca también ayuda para deshacer la maldición que mantiene a su padre a bordo del Holandés Errante, otro barco fantasma. Por otro, Carina Smyth (Kaya Scodelario) es una joven astrónoma -tomada por bruja dada su condición de científica y mujer- empeñada en descifrar un mapa que le dejó en herencia su padre al que nunca conoció.

Como ya ocurrió en las anteriores entregas, el propósito de todos los contendientes es conseguir un objeto mágico. Esta vez el objeto codiciado por todos es el tridente de Poseidón (sí, ese Poseidón, el dios de los mares) que además de romper con todos los maleficios, encantamientos y maldiciones marinas, asegura para su poseedor el poder absoluto sobre los mares. Tantas virtudes despiertan el apetito de muchos por distintas razones. El viejo enemigo del protagonista, el pirata Héctor Barbossa (Geoffrey Rush) también será de la partida, amigo de Sparrow en este caso por obra y gracia de guión. Y como no, el Imperio Británico también pretenderá el tridente para asegurar su supremacía marítima.

A pesar de tantos personajes involucrados y tantas motivaciones apuntando hacia el mismo lado, la cinta consigue no embrollarse demasiado y salir airosa hacia la búsqueda del nuevo tesoro combinando aventura, humor, elementos sobrenaturales, terror y fantasía, como ya es habitual.

El español Bardem construye un personaje fuerte que es clave en el origen de Jack Sparrow. Es de suponer que tal personaje haya vivido muchas más aventuras y no descartemos que los productores lo encuentren lo suficientemente atractivo como para contárnoslas en alguna ocasión. Son pocos los minutos de metraje en los que podemos apreciar al actor al natural ya que, sin desvelar los intríngulis de la historia, diremos que sufre una gran transformación con un elaborado maquillaje y efectos especiales.

Como es común a todas estas producciones, lo visual es grandioso y el uso de 3D aumenta el impacto de batallas y escenarios poco comunes, como el fondo del mar.

Jack Sparrow vuelve a la esencia del personaje, querido por muchos y denostado por otros, como un pirata tramposo, bebedor, mentiroso y lo suficientemente canalla como para robar a su tripulación la última moneda. Pero hay que reconocerle que es el personaje que le pone sal y pimienta a la historia que sin él no sería la misma.

"Piratas del Caribe: La Venganza de Salazar / Pirates of the Caribbean: Dead Men Tell No Tales" tal vez no sea la mejor película de piratas que se haya filmado pero es un capítulo muy digno de una saga que no ha mantenido siempre el nivel que tuvo en su inicio. Sus seguidores estarán de parabienes con esta nueva entrega.

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