Pepa San Martín comparte su emoción ante el estreno mundial en la Berlinale de "Rara"

por © Jon Apaolaza (Berlín)-NOTICINE.com
Pepa San Martín
La chilena Pepa San Martín, desde hace años vinculada a la industria del cine nacional en diferentes rubros, estrena estos días en la sección Generation del Festival de Berlín "Rara", un film inspirado por la historia real de la jueza Karen Atala, a quien por pedido de su exmarido la Justicia chilena le retiró la custodia de sus hijas, después de que ella reconociera su homosexualidad y su relación con otra mujer, Emma de Ramón. Pero la película narra la historia desde el punto de vista de su hija adolescente de 13 años, Sara, quien ve cómo todo su mundo se transforma rápidamente. NOTICINE.com habló en exclusiva con la cineasta en la capital alemana.

- Su opera prima describe una realidad conocida en Chile, pero desde la óptica de su protagonista, sino la de la hija adolescente de ésta...
"Rara", en efecto transita en la vida de una adolescente que se ve enfrentada a un cambio radical en su vida cuando sus padres no están de acuerdo en un hecho real. Su madre tiene una nueva pareja, mujer, y su padre, que tiene un nuevo matrimonio, siente que esto no está bien y no es bueno para las niñas y cree que lo mejor que puede hacer es criarlas en su casa. Esto hace reflexionar a Sara. Esto es de lo que va "Rara": el tránsito de esta adolescente cuando empieza a convertirse en adulta, siente que su cuerpo está cambiando y todo lo que antes le parecía normal ahora le hace sentir rara.

- ¿Qué libertades se tomó respecto del caso real de la jueza Atala?
Muchas. El caso de Karen Atala es el más conocido. Conversé con ella. Estamos en la misma lucha. Ellas son dirigentes de una organización pero hay más casos parecidos que no salieron a la luz. Hice una investigación de casi un año y medio de diferentes casos, tomé de todo para crear este mundo. En el caso real hubo más años, más discusión. En sí, la biografía no es nada parecida, lo que sí es el caso por la tuición de las hijas. Pero hay como 35 casos iguales en Chile. La violencia a la mujer en Latinoamérica es un tema muy fuerte. Fui testigo y tuve la posibilidad de conocer, más de cerca, a personas que habían vivido este mismo caso con más violencia y con gente que le dio mucho miedo hacerlo público. Gente que sintió vergüenza y prefirió dejar de lado su felicidad para evitar el conflicto. Hay casos más dramáticos. Karen Atala es una mujer valiente que decidió dar la cara y se lo aplaudo porque mujeres como ella hay pocas, pero son muy necesarias.

- Cuando por fin llegó el fallo de la justicia internacional contra la chilena fue tarde... El tiempo es irrecuperable.
Sí. Habían pasado 12 años y sus niñas habían crecido lejos de ella. Le prohibieron ver crecer a sus hijas y, aunque el Gobierno pidió disculpas, el tiempo sigue pasando. Fueron muchos años y la vergüenza ya estaba. Esperemos que el Gobierno tome consciencia. En Chile aún no tenemos un matrimonio homosexual, seguimos siendo diferentes ante la ley aunque tengamos una para que no nos sintamos diferentes. No tenemos ley de aborto y la Iglesia sigue siendo muy fuerte en Chile, y hasta que no terminen estas herencias tendremos una barrera.

- Pero se supone que ahora tienen ustedes un gobierno progresista con una presidenta mujer...
Los progresistas han sido muy castigadores con los homosexuales. Creo que hemos sido unos parias en muchos lugares. Hemos sido perseguidos. Los progresistas también me dan miedo. A veces siento que nos mandan estar enmarcados en un lugar. Los homosexuales, a veces, tenemos que ser talentosos, simpáticos, trabajadores, cariñosos, buenos hijos pero, ¿qué pasa si te sales de ahí? Siento que, a veces, nos tienen estandarizados y si te sales de esa norma hay un problema. ¿Qué pasaría si un padre homosexual golpea a sus hijos? No va ser igual. No nos olvidemos que hay lugares en el mundo donde esto aún es un delito. Esto es una lucha lenta por diferentes frentes, y el cine es uno.

- Tres de las cuatro películas chilenas que se presentan en la Berlinale 2016 hablan de casos reales que conmocionaron a la sociedad chilena, y dos de ellos se relacionan con la homofobia. ¿Es casualidad?
No lo creo. El cine político está volviendo a las pistas. Los directores jóvenes están dispuestos a dar una lucha más allá del entretenimiento. Este movimiento es importante, de educación, movimientos sociales que cada vez tienen más fuerza, y creo que los directores nuevos están dispuestos a dar la cara y a tomar la cámara como un arma. No creo que sean coincidencias. A todos nos interesa contar historias que nos están pasando y el cine tiene esa facultad de romper fronteras, venir de un país muy lejos, contar una historia y sentir que se genera una conexión con el público, y eso creo que no es coincidencia.

- Su película tal vez en Chile sea clasificada para adultos, pero acá en Berlín se ve en una sección para niños y adolescentes. ¿Le sorprendió ser seleccionada precisamente para Generation?
Lo reflexioné. A los niños hay que darles contenido. Los niños tienen contenido en sí. Que esta película la hayamos presentado donde había muchos niños y ver cómo la recibían me hace sentir muy bien. La película está tomando su propia forma de mostrarse. Esta película, más que de niños, es una película familiar, y a veces le tenemos miedo a las películas familiares. Es una película que narra desde el punto de vista de una niña y, sin embargo, está relacionada con adultos. Esto nos da un dialogo importante donde el padre que vaya a verla también se va a encontrar con la reflexión adulta de un niño. Que haya estas secciones donde estamos educando a las nuevas generaciones y le entreguemos contenido conscientes siempre va a ser bueno para todos nosotros. Son el futuro.

- ¿Cree que en Chile podrá también ser vista por todo público?
Quiero que sea una película para todos los públicos, adolescentes y adultos, y creo que la película tiene ese poder.

- Justo acá, el año pasado, hablaba con Alfredo Castro sobre "El Club", y me decía que aunque fuera haya una imagen de la sociedad chilena como conservadora y católica, es bastante más abierta... ¿Coincide usted en esa apreciación?
La sociedad va cambiando más rápido que nuestros políticos, por eso creo que está volviendo el cine político porque es la única forma en la que podemos tener voz. Eso es lo importante. Cuando hablan de que la sociedad no está preparada, son ellos los que no quieren que cambie. Sobre todo en Chile, aún somos deudores de una dictadura potente que es lo que ahora está cambiando.

- En el futuro, ¿se ve haciendo este mismo tipo de cine reivindicativo, relacionado con la lucha LGTB, o piensa ampliar horizontes temáticos?

Sí, me gustan los derechos humanos. Por el momento he contado esta historia pero quién sabe lo que haga el día de mañana. No quiero coartar mi libertad, y si hay una historia desde otro punto de vista y me gusta, me la voy a jugar. Lo que me gusta es hacer películas. Tengo varios proyectos pero voy a disfrutar de este, que lo acabo de estrenar.

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