Guillermo del Toro, en diálogo con Bradley Cooper: "Sigo teniendo 29 guiones que no he rodado"
- por © Redacción-NOTICINE.com
Variety convocó en Nueva York al cineasta mexicano Guillermo del Toro y al actor Bradley Cooper para un diálogo abierto entre ellos. Ambos se conocen bien y son amigos desde que juntos hicieron "Nightmare Alley". El tapatío, al que el éxito y los premios no han nublado su visión objetiva de los hechos y de la industria en la que se mueve, rechaza la idea de que es un afortunado capaz de filmar cualquier proyecto que le provoque. Recuerda que la mayoría de los guiones que ha escrito siguen metidos en una gaveta por el desinterés de los productores, y niega el calificativo que aún más después de "Frankenstein" le prodigan, el de "visionario": "No es como si estuvieras en un sillón reclinable con alguien dándote uvas y diciendo 'Veo un castillo". Su argumento es claro: hacer cine es un oficio de trabajo arduo y poco glamouroso, una sucesión de decisiones prácticas tomadas con el tiempo y el dinero en contra.
Su proyecto más reciente, "Frankenstein", encarna esa lucha. Es una película que llevó décadas gestándose, hasta que Netflix accedió a financiar con 130 millones de dólares una historia de terror donde la criatura, interpretada por Jacob Elordi, resulta más compasiva que su creador, encarnado por Oscar Isaac. No es solo una adaptación; para Del Toro, es un reflejo de su propia historia. "Es extrañamente autobiográfica", confiesa durante la conversación.
Bradley Cooper, quien fue dirigido por Del Toro en "Nightmare Alley" en 2021, asiente. Su nueva película como director, "Is This Thing On?", también la considera profundamente personal. En ella, un hombre de mediana edad, interpretado por su amigo Will Arnett, descubre la comedia stand-up tras un divorcio. "Al igual que tú, la escribí para Will Arnett y Laura Dern y el momento en el que están en sus vidas", le dice a Del Toro.
La charla deriva hacia el núcleo de la creación. Cooper cita a Warren Beatty: "El casting es la trama". Del Toro asiente y expande la idea. Al escribir "Frankenstein" para Oscar Isaac, no solo pensaba en la edad del personaje, sino en su esencia emocional. "El punto del personaje para mí es que después de que su madre murió cuando era un niño, creció intelectualmente, creció socialmente, pero dejó de crecer emocionalmente", explica. Buscaba, además, que el actor transmitiera una sensación de no pertenencia: "Quería que no encajara completamente en la familia de su padre; quería que fuera mal visto porque su piel era más oscura, su cabello era rebelde y tenía ese temperamento fogoso".
Ambos directores encuentran en lo autobiográfico un motor inevitable. "¿No crees que si estamos haciendo nuestro trabajo correctamente, todo es autobiográfico?", pregunta Cooper. Del Toro reflexiona sobre su relación cambiante con los personajes de "Frankenstein". "La gente dice: 'Oh, te identificas con la criatura'. En el pasado, sí. Ahora me identifico con el creador. Soy el antagonista de mi propia historia, así como el protagonista".
El diálogo se adentra en la mecánica del set. Cooper revela que operó personalmente la cámara durante la mayor parte de "Is This Thing On?", una elección que creó una dinámica especial con los actores. "Gritaba líneas o les pedía que exploraran algo", cuenta. Del Toro sonríe y bromea: "¿Eras como David O. Russell?". Cooper admite haber aprendido mucho del director de "El lado bueno de las cosas", especialmente sobre cómo expandir los horizontes de un entorno creativo.
Frente a la romantización del proceso, Del Toro insiste en la materialidad del cine. "Cuando la gente habla de visionarios del cine, yo digo: 'Bueno, es trabajo duro y es hardware'". Cada elección, desde la lente hasta el movimiento de cámara, es un acto de precisión. Cooper coincide y pone un ejemplo de su película: la audacia de no mostrar el rostro completo de su protagonista hasta 20 minutos después del inicio. "Está todo en perfiles o planos de tres cuartos hasta que él sube a ese escenario, finalmente se da la vuelta y dice: 'Me estoy divorciando'". La idea inquietó al estudio, pero Cooper defendió que, aunque el público no lo notara de forma consciente, lo sentiría.
Del Toro comparte un momento paralelo de "Frankenstein": la secuencia en que la criatura cruza desde su escondite hacia la casa de un hombre ciego. "La cámara cruza con él a través del set. De repente, está en un ambiente completamente diferente". Lo compara con su propia experiencia al ganar el Oscar por "La forma del agua": "Estás en tu asiento y luego subes al escenario y te das la vuelta y piensas: '¿Qué es esto?'". Ese sentido de tránsito brusco hacia un sueño era lo que buscaba para su monstruo.
Ambos hablan de la necesidad de construir mundos tangibles. "Todo lo que hicimos está anclado en un 99% en elementos prácticos", afirma Del Toro sobre "Frankenstein". "Queríamos construir decorados gigantes. Queríamos construir un barco masivo con motores reales". Pero también de la necesidad de abrazar el accidente. Relata cómo un problema con los lentes de contacto de Jacob Elordi —una pupila más grande que la otra— se transformó en un recurso narrativo. "Dije: 'No, mantengamos dos tamaños diferentes de ojos, y el ojo más grande va a reflejar la luz, y lo voy a usar para mostrar cuando está enojado'". Cooper lo resume: "Terminó siendo un arma de historia increíble".
La conversación vuelve a la selección de proyectos. Para Cooper, es un proceso casi místico. "Suena cursi, pero ellos me eligen a mí". Busca lo que llama el "arma nuclear" de cada historia: en "A Star Is Born" fue Lady Gaga; en "Maestro", la figura de Leonard Bernstein; en "Is This Thing On?", la vulnerabilidad potencial de Will Arnett. Del Toro, en cambio, plantea una realidad más terrenal. "La gente dice: '¿Por qué elegiste esta película?'. Yo digo: 'Escuchen, he escrito 42 guiones; he hecho 13 películas'. No es como si dijera: 'Oh, no, haré esa ahora'. Es qué proyecto puedo conseguir que se produzca".
Terminan en el lugar donde comenzaron: en la vulnerabilidad humana como materia prima. Del Toro recuerda cómo el trabajo con Cooper en "Nightmare Alley" —abordando un personaje que era "lo peor y lo mejor de nosotros"— lo preparó para dirigir a Elordi e Isaac en "Frankenstein". "Les dije: 'No seamos el actor y el director; seamos seres humanos imperfectos y confesemos el uno al otro nuestras deficiencias y lleguemos a estos personajes a través de ese dolor'". El proyecto, admite, solo podía hacerse ahora. "Si hubiera hecho 'Frankenstein' hace 20 años, habría sido sobre mi padre y yo de niño. Ahora es demasiado tarde para eso. Necesitaba ser sobre mí como padre y mi miedo a repetir errores a través de generaciones con mis hijos".
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Su proyecto más reciente, "Frankenstein", encarna esa lucha. Es una película que llevó décadas gestándose, hasta que Netflix accedió a financiar con 130 millones de dólares una historia de terror donde la criatura, interpretada por Jacob Elordi, resulta más compasiva que su creador, encarnado por Oscar Isaac. No es solo una adaptación; para Del Toro, es un reflejo de su propia historia. "Es extrañamente autobiográfica", confiesa durante la conversación.
Bradley Cooper, quien fue dirigido por Del Toro en "Nightmare Alley" en 2021, asiente. Su nueva película como director, "Is This Thing On?", también la considera profundamente personal. En ella, un hombre de mediana edad, interpretado por su amigo Will Arnett, descubre la comedia stand-up tras un divorcio. "Al igual que tú, la escribí para Will Arnett y Laura Dern y el momento en el que están en sus vidas", le dice a Del Toro.
La charla deriva hacia el núcleo de la creación. Cooper cita a Warren Beatty: "El casting es la trama". Del Toro asiente y expande la idea. Al escribir "Frankenstein" para Oscar Isaac, no solo pensaba en la edad del personaje, sino en su esencia emocional. "El punto del personaje para mí es que después de que su madre murió cuando era un niño, creció intelectualmente, creció socialmente, pero dejó de crecer emocionalmente", explica. Buscaba, además, que el actor transmitiera una sensación de no pertenencia: "Quería que no encajara completamente en la familia de su padre; quería que fuera mal visto porque su piel era más oscura, su cabello era rebelde y tenía ese temperamento fogoso".
Ambos directores encuentran en lo autobiográfico un motor inevitable. "¿No crees que si estamos haciendo nuestro trabajo correctamente, todo es autobiográfico?", pregunta Cooper. Del Toro reflexiona sobre su relación cambiante con los personajes de "Frankenstein". "La gente dice: 'Oh, te identificas con la criatura'. En el pasado, sí. Ahora me identifico con el creador. Soy el antagonista de mi propia historia, así como el protagonista".
El diálogo se adentra en la mecánica del set. Cooper revela que operó personalmente la cámara durante la mayor parte de "Is This Thing On?", una elección que creó una dinámica especial con los actores. "Gritaba líneas o les pedía que exploraran algo", cuenta. Del Toro sonríe y bromea: "¿Eras como David O. Russell?". Cooper admite haber aprendido mucho del director de "El lado bueno de las cosas", especialmente sobre cómo expandir los horizontes de un entorno creativo.
Frente a la romantización del proceso, Del Toro insiste en la materialidad del cine. "Cuando la gente habla de visionarios del cine, yo digo: 'Bueno, es trabajo duro y es hardware'". Cada elección, desde la lente hasta el movimiento de cámara, es un acto de precisión. Cooper coincide y pone un ejemplo de su película: la audacia de no mostrar el rostro completo de su protagonista hasta 20 minutos después del inicio. "Está todo en perfiles o planos de tres cuartos hasta que él sube a ese escenario, finalmente se da la vuelta y dice: 'Me estoy divorciando'". La idea inquietó al estudio, pero Cooper defendió que, aunque el público no lo notara de forma consciente, lo sentiría.
Del Toro comparte un momento paralelo de "Frankenstein": la secuencia en que la criatura cruza desde su escondite hacia la casa de un hombre ciego. "La cámara cruza con él a través del set. De repente, está en un ambiente completamente diferente". Lo compara con su propia experiencia al ganar el Oscar por "La forma del agua": "Estás en tu asiento y luego subes al escenario y te das la vuelta y piensas: '¿Qué es esto?'". Ese sentido de tránsito brusco hacia un sueño era lo que buscaba para su monstruo.
Ambos hablan de la necesidad de construir mundos tangibles. "Todo lo que hicimos está anclado en un 99% en elementos prácticos", afirma Del Toro sobre "Frankenstein". "Queríamos construir decorados gigantes. Queríamos construir un barco masivo con motores reales". Pero también de la necesidad de abrazar el accidente. Relata cómo un problema con los lentes de contacto de Jacob Elordi —una pupila más grande que la otra— se transformó en un recurso narrativo. "Dije: 'No, mantengamos dos tamaños diferentes de ojos, y el ojo más grande va a reflejar la luz, y lo voy a usar para mostrar cuando está enojado'". Cooper lo resume: "Terminó siendo un arma de historia increíble".
La conversación vuelve a la selección de proyectos. Para Cooper, es un proceso casi místico. "Suena cursi, pero ellos me eligen a mí". Busca lo que llama el "arma nuclear" de cada historia: en "A Star Is Born" fue Lady Gaga; en "Maestro", la figura de Leonard Bernstein; en "Is This Thing On?", la vulnerabilidad potencial de Will Arnett. Del Toro, en cambio, plantea una realidad más terrenal. "La gente dice: '¿Por qué elegiste esta película?'. Yo digo: 'Escuchen, he escrito 42 guiones; he hecho 13 películas'. No es como si dijera: 'Oh, no, haré esa ahora'. Es qué proyecto puedo conseguir que se produzca".
Terminan en el lugar donde comenzaron: en la vulnerabilidad humana como materia prima. Del Toro recuerda cómo el trabajo con Cooper en "Nightmare Alley" —abordando un personaje que era "lo peor y lo mejor de nosotros"— lo preparó para dirigir a Elordi e Isaac en "Frankenstein". "Les dije: 'No seamos el actor y el director; seamos seres humanos imperfectos y confesemos el uno al otro nuestras deficiencias y lleguemos a estos personajes a través de ese dolor'". El proyecto, admite, solo podía hacerse ahora. "Si hubiera hecho 'Frankenstein' hace 20 años, habría sido sobre mi padre y yo de niño. Ahora es demasiado tarde para eso. Necesitaba ser sobre mí como padre y mi miedo a repetir errores a través de generaciones con mis hijos".
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