Crítica Cannes: "Benedetta", irreverente ma non troppo

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"Benedetta"
"Benedetta"
Por Carolina G. Guerrero     
  
Desde un festival de Cannes, extraño, con medidas de seguridad contradictorias (exigen tests pero no hay distancia de seguridad en los cines, y muchos de los participantes lucen sin mascarilla, y no hay problema), el controvertido director holandés Paul Verhoeven ("Instinto basico /Bajos instintos / Basic Instinct"), que dejó huella en Hollywood pero lleva años de nuevo en Europa, vuelve a poner sobre la palestra una polémica película, "Benedetta" (2021) pero que desde luego, dista mucho de ser tan salvaje y erótica como se ha dicho por ahí.

La cinta cuenta la historia basada en hechos reales, de una mística sor italiana que vivió en la época de la peste, y en la que se inspiro la historiadora Judith C. Brown  en su relato "Antipuri", allá por los años ochenta.

La atractiva y sensual Virginie Efira es la encargada de dar vida, a la retorcida y viciosa mística italiana, que se inventa una seria de milagros, aparición de estigmas incluidos por la gracia divina, y de poder transmitir la voz de Dios, en términos absolutamente exorcizadores.

La pequeña Carlini fue llevada al convento de Pescia, en plena Toscana, a la tierna edad de 9 de años y,  parece ser que de motu proprio, su familia adinerada consintió con el capricho de la pequeña que, de recién llegada a los muros del convento,  quiso comenzar con sus farsas místicas.

Más tarde al ser ya toda una mujer, entra en contacto con la joven Bartolomea, que se introduce intramuros escapando de un padre maltratador.

La chica recién llegada comenzará enseguida a insinuar su apetencia sexual a su compañera y salvadora sor Bendedetta, esta tardará aún en caer en el pecado de vivir su sexualidad plena, y montará mil numeritos para que todos piensen que ella es la elegida de Dios en este mundo.

La cinta no es ni de lejos escandalosa, trata el tema quizás y por momentos de una manera jocosa, e irreverente, y las carcajadas son inevitables en algunas de esas escenas "escandalosas".

El erotismo brilla por su ausencia, y no son tan explicitas las escenas de sexo. Sí hay desnudos, pero desde luego ni son sugerentes, ni excitantes, aunque muestran claramente lo escandaloso de la situación de las relaciones que mantenían las dos monjas, con bastante descaro, sin reparar apenas en lo que les rodea.

Verhoeven, juega con el espectador, y recrea sueños vividos por la abadesa, en donde su "marido" Jesús, la salva de todos los peligros unas veces, y en otras la agrede y hiere.

Charlotte Rampling, borda su papel de Madre Superiora, un mujer inteligente, moderna, y astuta, a la que no se le pasa nada por alto y a la que le interesa sobre todo el bienestar des sus pupilas y hermanas dentro de la congregación.

Más parece una mujer de negocios que una religiosa, y por supuesto toma las riendas en destapar el burdo engaño de su pupila que llegará a usurparle el puesto.

Se puede decir que Rampling, luce a la ordenes de este director en autentico estado de gracia, y esperemos que tenga una merecida recompensa en forma de premios, lo mismo que le ocurrió a Huppert con "Elle", donde se manejo con destreza, aunque por supuesto aquí Charlotte la supera.

Lambert Wilson, encarna al Nuncio corrupto al que acude la madre Felicita, para destapar y juzgar los actor impuros de las dos monjas libertinas.

La cinta da varios giros inesperados, que añaden emoción, a esta cinta que bien podría ser un comic de la historia de una monja lesbiana que vivió en la Toscana en el siglo XVII.

Lo cierto es que la película despertó un poco este festival tan raro, donde una descompensada sección oficial y una organización que deja mucho que desear son las tónicas de este año de pandemia.

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