Santiago Loza estrena su fábula sobre la diversidad "Breve historia del planeta verde"

por © J.A.-NOTICINE.com
Santiago Loza
Santiago Loza
Llega esta semana a salas argentinas la última película del cineasta nacional Santiago Loza, doblemente premiada el pasado febrero en la 69 Berlinale, con el Teddy Bear a la mejor película de temática LGTB y el de la crítica gay. "Breve historia del planeta verde" dio a conocer al público a la actriz trans Romina Escobar, quien encabeza el grupo de amigos que viajan lejos de Buenos Aires para ayudar a un alienígena a regresar a su planeta.

El film narra la historia de Tania, mujer trans que a la muerte de su abuela se entera de que ésta pasó los últimos años de su vida en compañía amorosa de un extraterrestre. Junto con sus dos amigos más próximos, tendrá que viajar a un recóndito escenario rural para devolver a la criatura a su planeta de origen.

"La idea -explicó Loza a NOTICINE.com- vino quizás de que en primer lugar siempre yo tenía esa admiración que uno tiene por un cine pop, pues yo crecí en los 80, con cierto cine de Hollywood, totalmente popular, que a mí me gustaba mucho. Nunca hasta ahora pude dialogar con ese cine. También quería hacer una película sobre la amistad, sobre esos vínculos, la amistad entre gente que se siente muy diferente y también sobre lo trans, quería trabajar sobre la temática trans. Yo había estado hace unos años dando un taller, mi otro trabajo es la literatura, y había estado dando un taller literario en un pabellón trans en una cárcel. Me interesaba, me conmovía, lo de un cuerpo que va mutando, y me parecía que yo quería hacer una película que todo el tiempo fuese mutando, que la película misma fuese trans. Además que hay un personaje que es una actriz trans y es un personaje trans, la película es una película trans, está en tránsito permanente y nunca queda fija, o sea, cuando parece que algo se va a establecer, va cambiando. Me gustaba esa idea como un poco de ensoñación y de cambio permanente".

Respecto de su elenco, el cineasta argentino reconoció que tuvo mucha suerte a la hora del casting: "A algunos los conocía de teatro, como a Paula Grinszpan y Luis Soda. Los conocí en el Circuito Off de Buenos Aires, y en el caso de Romina Escobar, yo necesitaba una actriz trans que tuviese un compromiso grande con la película. Me junté con ella a tomar un café. Yo la había visto trabajar en pequeños papeles en televisión, muy pequeños papeles, y sentí que tenía una humanidad, una calidez, que iban a funcionar en la película, y le conté la historia en pocos trazos, porque en realidad aún no la tenía escrita como guión. Cuando ellos tres me dijeron que sí, entonces fue cuando escribí el guión, ya con ellos en mente y tomando algunos elementos de sus personalidades respectivas. La película se filmó en Tierra del Fuego, en el sur de la Patagonia, en el sur del mundo y en el rodaje ellos tres generaron un vínculo muy fuerte de amistad, y para mí eso está en la película. Durante el proceso de búsqueda de fondos, que es un proceso muy arduo, siempre se nos dijo que esta historia un poco loca podría funcionar con actores muy conocidos, y fue, desde la producción, Constanza Sanz Palacios y para mí, fue defendido que fuesen ellos tres, porque había algo muy particular, y también que no fuesen rostros tan conocidos, que eso le daba a la película también la posibilidad de entrar en un viaje".

Santiago Loza, responsable de películas como "Los labios", "La Paz" o "Malambo, el hombre bueno", recordó la respuesta -más allá de los premios- del público berlinés a su película: "Fue hermosa, para nosotros un poco desconcertados, porque sabíamos que es una película extraña, pero las preguntas y respuestas después de las proyecciones fueron muy conmovedoras, muy lindas. La gente creo que se engancha en distintos planos, como en el de la aventura, o en otro plano quizá más trascendental que tiene la película, o en el humor... Me parece que es una película, un poco extraña, pero muy accesible. Pienso que la gente se la pasa bien viéndola. Se ríen, a veces más de lo que yo pensaba, porque la película tiene humor, y después hay una zona, un fondo melancólico que también ha sido muy bien recibido. Es cierto que Berlín es muy amigable a lo queer, entonces es una zona, o un tinte que tiñe la película y creo que fue muy grata la experiencia berlinesa".


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