El loco mes festivalero de Oscar Isaac: De Venecia a Toronto, pasando por Telluride... y por Venecia (de nuevo)
- por © Lorena Hoyos-NOTICINE.com

El actor guatemalteco de origen cubano Oscar Isaac adquirirá experiencia este septiembre haciendo y deshaciendo maletas. Dos películas, "Frankenstein", del mexicano Guillermo del Toro, y el documental "King Hamlet", que ha coproducido con su mujer, Elvira Lind, le harán viajar a Venecia, de ahí a Telluride, volver al Lido y luego volar de vuelta al continente americano para participar en el Festival de Toronto con Del Toro.
Isaac ya está en Venecia, donde se presenta la esperada adaptación del Toro del clásico de Mary Shelley, en estreno mundial. Inmediatamente después viajará a Telluride para la presentación de "King Hamlet" el día 6, con una segunda proyección prevista para el día 8. Su agenda requiere un regreso rápido a Venecia para quizás participar en el palmarés de premios, antes de dirigirse al Festival de Toronto.
El documental surge de una obsesión personal de Isaac con el personaje de Hamlet que se remonta a más de una década. "Sam Gold —el director— y yo habíamos estado trabajando en Hamlet durante unos 12, 13 años", reveló el actor a Variety. "Ambos éramos estudiantes en Juilliard, donde habíamos trabajado todas las escenas de 'Rosencrantz y Guildenstern' como una obra de un acto. Siempre supimos que iba a suceder en algún momento".
Ese momento llegó en 2017 con una producción off-Broadway para el Public Theater de Nueva York. Gold propuso una interpretación singular del clásico: "Asesinato y venganza no son la obra que vamos a hacer aquí. Esto es sobre el duelo".
Paralelamente al proceso creativo, Isaac vivía momentos cruciales en su vida personal. Perdió a su madre, María Hernández, mientras él y Lind esperaban su primer hijo y planeaban su boda. "Todas esas emociones —la euforia y la pena— se comparten en una película de notable intimidad", describe el material promocional.
Sobre la decisión de documentar estos aspectos tan personales, Isaac admitió: "Creo que había un entendimiento de que esto quizás nunca vería la luz del día. De alguna manera, ese tenía que ser el entendimiento para que ambos nos sintiéramos cómodos filmando estas cosas".
Lind recordó el proceso de filmación durante los ensayos: "Mi cámara es una extensión de mí misma. Estar allí y filmarlo fue una experiencia electrizante. El material cobró vida de manera interesante".
El resultado captura el inmenso esfuerzo físico y mental que requirió el papel. Isaac memorizó el texto clásico repasando líneas en casa, en el auto, en cada momento disponible. Ocho años después, confía: "Podría hacerlo. Lo trabajé durante tanto tiempo que se volvió casi litúrgico para mí".
La crítica teatral respondió positivamente en su momento. The New York Times describió la producción como "gloriosamente envolvente" y calificó al Hamlet de Isaac de "magníficamente insolente", algo que el actor recibe con humor: "Cuando estás en ropa interior corriendo y apuñalando lasañas, eso es bastante 'magníficamente insolente', supongo".
El viaje festivalero de Isaac representa así dos facetas complementarias: el actor de blockbuster que trabaja con Del Toro y el artista teatral que explora textos clásicos con enfoques personales. Una dualidad que se mantiene incluso en casa, donde sus hijos Eugene (8 años) y Mads (5 años) ya muestran interés por el documental. "Él definitivamente está muy interesado en verlo. Ya ha visto partes", comentó Lind. "Incluso pidió ser acreditado prominentemente", añadió Isaac con ironía.
Mientras atraviesa el océano repetidas veces este mes, Isaac personifica el equilibrio entre el cine comercial y el independiente, entre la exposición pública y la intimidad familiar, entre la celebridad global y el artista que sigue buscando desafíos en textos centenarios.
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Isaac ya está en Venecia, donde se presenta la esperada adaptación del Toro del clásico de Mary Shelley, en estreno mundial. Inmediatamente después viajará a Telluride para la presentación de "King Hamlet" el día 6, con una segunda proyección prevista para el día 8. Su agenda requiere un regreso rápido a Venecia para quizás participar en el palmarés de premios, antes de dirigirse al Festival de Toronto.
El documental surge de una obsesión personal de Isaac con el personaje de Hamlet que se remonta a más de una década. "Sam Gold —el director— y yo habíamos estado trabajando en Hamlet durante unos 12, 13 años", reveló el actor a Variety. "Ambos éramos estudiantes en Juilliard, donde habíamos trabajado todas las escenas de 'Rosencrantz y Guildenstern' como una obra de un acto. Siempre supimos que iba a suceder en algún momento".
Ese momento llegó en 2017 con una producción off-Broadway para el Public Theater de Nueva York. Gold propuso una interpretación singular del clásico: "Asesinato y venganza no son la obra que vamos a hacer aquí. Esto es sobre el duelo".
Paralelamente al proceso creativo, Isaac vivía momentos cruciales en su vida personal. Perdió a su madre, María Hernández, mientras él y Lind esperaban su primer hijo y planeaban su boda. "Todas esas emociones —la euforia y la pena— se comparten en una película de notable intimidad", describe el material promocional.
Sobre la decisión de documentar estos aspectos tan personales, Isaac admitió: "Creo que había un entendimiento de que esto quizás nunca vería la luz del día. De alguna manera, ese tenía que ser el entendimiento para que ambos nos sintiéramos cómodos filmando estas cosas".
Lind recordó el proceso de filmación durante los ensayos: "Mi cámara es una extensión de mí misma. Estar allí y filmarlo fue una experiencia electrizante. El material cobró vida de manera interesante".
El resultado captura el inmenso esfuerzo físico y mental que requirió el papel. Isaac memorizó el texto clásico repasando líneas en casa, en el auto, en cada momento disponible. Ocho años después, confía: "Podría hacerlo. Lo trabajé durante tanto tiempo que se volvió casi litúrgico para mí".
La crítica teatral respondió positivamente en su momento. The New York Times describió la producción como "gloriosamente envolvente" y calificó al Hamlet de Isaac de "magníficamente insolente", algo que el actor recibe con humor: "Cuando estás en ropa interior corriendo y apuñalando lasañas, eso es bastante 'magníficamente insolente', supongo".
El viaje festivalero de Isaac representa así dos facetas complementarias: el actor de blockbuster que trabaja con Del Toro y el artista teatral que explora textos clásicos con enfoques personales. Una dualidad que se mantiene incluso en casa, donde sus hijos Eugene (8 años) y Mads (5 años) ya muestran interés por el documental. "Él definitivamente está muy interesado en verlo. Ya ha visto partes", comentó Lind. "Incluso pidió ser acreditado prominentemente", añadió Isaac con ironía.
Mientras atraviesa el océano repetidas veces este mes, Isaac personifica el equilibrio entre el cine comercial y el independiente, entre la exposición pública y la intimidad familiar, entre la celebridad global y el artista que sigue buscando desafíos en textos centenarios.
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