¿Y si Hollywood tuviera que pagarnos aranceles por inundar nuestros mercados con películas y series?

por © Lorena Hoyos-NOTICINE.com
La guerra arancelaria mundial que abrió el miércoles el presidente estadounidense, Donald Trump, ha generado dudas e inquietudes en la industria audiovisual internacional, de la que sin duda Hollywood es el primer operador. La Unión Europea está contemplando extender su respuesta a los servicios digitales, y todos tenemos claro que de Estados Unidos salen la mayoría de los contenidos que el resto del mundo consume en salas de cine, plataformas y canales de televisión. Si toda esa inmensa producción pagara aranceles por entrar en nuestros mercados sus beneficios se reducirían radicalmente.

En un artículo publicado este jueves, Deadline destaca que aunque una película o una serie pueda considerarse un producto con un origen nacional determinado y cruce fronteras, se consideran servicios y no de bienes físicos.

John McVay, de la asociación de productores británicos Pact, afirmó: "No hemos visto nada que indique que esto aplicará a nuestros servicios". Una fuente cercana a cadenas estadounidenses añadió: "Los aranceles de Trump son sobre productos como automóviles, no sobre medios".

No obstante, Alice Enders, experta en comercio, advirtió que los presupuestos publicitarios podrían reducirse debido al impacto económico de los aranceles, lo que afectaría a las televisiones comerciales. "El principal efecto inmediato sería en la publicidad", dijo.



Aunque los aranceles no afecten directamente al sector, preocupa que la retórica proteccionista de Trump lleve a los grandes estudios y plataformas a reducir producciones en el extranjero. Jay Hunt, del British Film Institute, ya había expresado inquietud en enero por el "lenguaje proteccionista en torno a Hollywood".

En Europa, la Directiva de Servicios de Medios Audiovisuales permite a los países imponer cuotas de contenido local a las plataformas. Olivier Henrard, del Centro Nacional de Cine de Francia, advirtió que Hollywood busca recuperar su "edad dorada" y pidió una respuesta colectiva: "Debemos esperar un enfoque más agresivo contra nuestro sector audiovisual".

En Australia, la asociación de productores celebró el apoyo del gobierno a las cuotas de contenido local, pese a la presión de EE.UU. Matthew Deaner, de Screen Producers Australia, criticó la postura "agresiva" de la Motion Picture Association contra estas normas.

Aunque los aranceles no apuntan directamente al sector audiovisual, la industria sigue analizando los detalles de las medidas. Enders consideró que representan un "cambio de paradigma monumental" y advirtió que Trump busca relocalizar la producción industrial de manera permanente.

Mientras tanto, las televisiones y productoras internacionales enfrentan un escenario de incertidumbre, especialmente en países que dependen de coproducciones o inversiones estadounidenses.

Si esta guerra arancelaria se agudizara, no puede descartarse que la Unión Europea o países del resto del mundo afectados no impongan tasas compensatorias y éstas acaben afectando a los servicios que ofrecen empresas estadounidenses, como los estudios de producción, de ahí la preocupación del sector.

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