Colaboración: La vigencia de Pedro Infante, 60 años después

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Pedro Infante
Por Leopoldo Gaytán Apáez   

En la actualidad todo el mundo se pregunta por qué después de 60 años de su fallecimiento (el aniversario es este sábado 15) el fenómeno Pedro Infante sigue tan vivo como en sus mejores momentos. Algunas de las respuestas las proporciona la televisión, que ha mantenido esa presencia mediante la trasmisión de las películas que protagonizó el ídolo de Guamúchil. Por otro lado, también se mantiene vigente por las aportaciones musicales que brinda hasta nuestros días este famoso personaje. Por ejemplo, es el único cantante mexicano que ha logrado vender más de 20 millones de copias de un solo tema, el cual, sin temor a equivocarme, se encuentra en la mayoría de los hogares mexicanos, y por lo menos una vez al año se escucha en esos espacios o en algunos otros. El tema de referencia, es el de "Las mañanitas", grabado el 13 de julio de 1950. Pero no sólo es esa canción sino que se trata de toda una plataforma musical que Pedro ha logrado mantener activa hasta la actualidad, su propuesta musical, literalmente se ha grabado en el inconsciente colectivo nacional.   

Para poder explicar un poco lo anterior hagamos un poco de historia. Nuestro personaje nace en 1917 en Mazatlán, Sinaloa, es el cuarto de los 8 hijos de Delfino Infante y María del Refugio Cruz Aranda. Cursa hasta el cuarto año de primaria. Para aligerar un poco las premuras económicas familiares ingresa a trabajar de barrendero-mandadero en 1928, en la tienda de herramientas agrícolas Casa Melchor, percibiendo 15 pesos al mes. Dos años después lo encontramos en la carpintería de don Jerónimo Bustillos, ahí aprende a hacer sillas, mesas, bancos y en ese mismo lugar construye su primer guitarra, de la cual no se separaría jamás. Hay que hacer notar que su padre tiene como profesión la música, de ahí la afición de Pedro hacia ella.   

Para 1933, a la edad de 16 años forma junto con su progenitor la orquesta "La Rabia", tocando la batería, guitarra, el violín y cantando esporádicamente. Sus espacios habituales eran las cantinas, los bares y las fiestas familiares de Guasave y Guamúchil; cobraban 10 centavos la pieza. Fue en una de esas fiestas donde conoce a la que sería su primer pareja, Guadalupe López, con quien procrearía un hija, parece que en la cantada no le iba tan mal, pues para 1937 la Orquesta Estrella de Culiacán, la mejor de esos momentos del estado de Sinaloa, solicita sus servicios como cantante, violinista y baterista, en ella se mantuvo alrededor de año y medio. Paralelamente hace apariciones esporádicas en la Radiodifusora XEBL, La Voz de Sinaloa.   

Para 1939 su estado natal le queda chico. Pedro, decide en compañía de su nueva Pareja María Luisa León ("La china"), trasladarse a la Ciudad de México que contaba por esos años con dos millones de habitantes. En agosto de ese mismo año hace una prueba en la emisora capitalina XEW, cantando "Vereda tropical" de Gonzalo Curiel, después de escucharla, el director musical de la estación Amado C. Guzmán le recomienda regresar a la carpintería, pues, según su opinión, el rancherito de Guamúchil como cantante no tenía futuro. Desilusionado pero con el apoyo de su pareja sentimental, decide probar suerte ahora en la estación de la cigarrera "El buen tono", la XEB, gracias a la ayuda de Julio Morán, director artístico de los programas musicales de la estación, Infante canta "Consentida" de Alfredo Núñez de Borbón. / has que contigo mi calvario se haga santo / ya no me importa lo que digan los demás/, la interpretación fue un verdadero desastre, la voz se le apagó, la garganta no le respondía, titubeo ante el micrófono, todas sus carencias se magnificaron. Triste y desilusionado se disculpa ante el señor Morán, quien al verlo tan desmoralizado le propone regresar la semana entrante y probar nuevamente. Con más pena que ganas Pedro regresa a la estación y canta "Nocturnal" de José Sabre Marroquín y José Mujica. Esta vez la interpretación fue limpia y centrada, ante el resultado, Pedro es contratado para cantar en la estación tres veces por semana ganando dos pesos por programa. Después le piden que cante diario, ahora acompañado por la orquesta de Joaquín Pardavé. Ahí mismo, una compañera lo recomienda para que cante un número en la película "En un burro tres baturros", de José Benavides Jr. Posteriormente aparece en el corto "El organillero", también de Benavides. Para 1940 se ve dirigiendo a la orquesta en el corto "Puedes irte de mi", filmado en el centro nocturno "Los cocoteros", donde la cantante Rosa María interpreta el bolero título del film.   

Paralelamente a su trabajo en la estación radiofónica y las apariciones en la pantalla, Pedro trabaja como cantante de la orquesta que toca en el centro nocturno Waikiki, situado en Paseo de la Reforma N° 11, donde le pagan diez pesos por cantar de las 10 de la noche a las 3 de la mañana del día siguiente. Las orquestas que tocaban en ese lugar eran, entre otras, las de Arturo Núñez, Ernesto Riestra, Rafael de Paz y la del "Jibarito" Rafael Hernández. Se comenta que para poder presentarse a cantar en el lugar, Pedro necesitaba un smokin y fue el Jibarito autor de Lamento Borincano quien se lo prestó. Del Waikiki pasa a cantar al salón Maya del Hotel Reforma, famoso por la variedad de su concurrencia: políticos del momento, estrellas cinematográficas, prostitutas de lujo, intelectuales orgánicos y otros no tanto, etc. Ahí cantaba todas las noches ganando 100 pesos diarios y alternando con artistas ya consagrados como los cantantes boricuas Fernando y Mapy Cortés.   

Tras el éxito aparente, Pedro decide con el director de la orquesta que lo acompaña en el Salón Maya, el cubano Mario Ruiz Suárez, grabar un disco en la disquera RCA Víctor, los temas escogidos son dos números del propio Ruíz Suárez "Mi guajirita" y "Te estoy queriendo", la grabación tiene lugar el 6 de agosto de 1942. El resultado no es el esperado, la canción se escucha lenta, hay más presencia de la orquesta que del cantante. El director artístico de la fonográfica Mariano Rivera Conde también le aconseja volver a la carpintería. Un poco desilusionado, Pedro sigue en sus actividades interpretativas, ahora sus espacios se han ampliado al Salón México y al Tap Room, este último ubicado en el mismo Hotel Reforma, ahí conoce al Ingeniero Guillermo Knorhauser, director de la compañía disquera Peerless, quien le ofrece un contrato de exclusividad y el 29 de octubre de 1942 Pedro graba para esa compañía 4 números: "El soldado raso", "El azotón", "Ventanita de oro" y "El durazno". La mencionada exclusividad consistía en que Infante recibiría 15 mil pesos por canción sin derecho a percibir regalías de la disquera; en ese momento los contratos entre intérpretes y disqueras oscilaban en los 3 mil pesos y las respectivas regalías de las ventas. A partir del éxito cinematográfico de Pedro, sus canciones se convierten, hasta nuestros días, en el principal activo comercial de la mencionada disquera, hoy absorbida por la trasnacional Warner Music.   

Del 6 de agosto de 1942 hasta el primero de diciembre de 1956 cuando realiza la última de sus grabaciones: "La cama de piedra" Pedro imprimió su voz en alrededor de 351 canciones, 349 en el sello Peerless y dos en la RCA Víctor. Clasificadas en siete rubros: rancheras, boleros, canciones festivas, valses, corridos, boleros rancheros y música de sus películas. Hasta el momento no existe intérprete que le iguale en el número de grabaciones ni en ventas, ¿Pero cuál es el secreto de este cantante para permanecer entre los primeros lugares de ventas? Parece ser que en primer lugar está su carisma, su sencillez y su origen, pero además representa para el sector masculino el ideal de ser humano, es el paisaje emocional más completo, es el maestro de la contradicción cariñosa, es un ingenuo bribón y un "cabroncito a toda madre". Es el arquetipo del mil amores. Mientras para el sector femenino, representa al gran seductor, su bondad y su físico son una atracción para las mujeres que buscan infantes a quien proteger, pues representa al macho inofensivo, ahí está el Silvano de "La oveja negra". A quien todas las mujeres del pueblo desean ayudar , tener sus amores y por su puesto sus atributos físicos, pero eso no sólo se da en las películas, en la vida real muchas mujeres mexicanas han sido seducidas mediante las canciones de Infante y es que no hay corazón femenino que se resista al susurro de canciones con letras como: "Pasastes a mi lado, con gran indiferencia, tus ojos ni siquiera voltearon hacia mi....te vi sin que me vieras te hablé sin que me oyeras y toda mi amargura se ahogó dentro de mi…".

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